27 oct 2008

FENDER

Quiso escaparse sin pasar por la Aduana.
Y eso era imposible: así que tuvo que quedarse a vivir en aquel país.
Era fácil sobrevivir, él era uno de esos NINJAS norteamericanos en el pais del "todo es posible".
Fue fácil sobrevivir: de unos brazos a otros, de un escenario a otro.

Sin alcohol, esto no son historias de escritor maldito.

Un estudio pequeño en una zona periférica, una planta (nunca supo el porqué de esa planta), un sofá que se convertía en cama.

Una moneda que no era la suya, unas facciones por la calle que no eran las de sus antepasados
Tocaba su instrumento, el mismo que lo encadenaba a aquel país.
Se forjó un nombre, consiguió algo de fama por los locales nocturnos del norte.
Un día le llamaron de una sala de conciertos del sureste de la ciudad: FUE.

Entonces empezó a crear otras notas, unas notas algo nostalgicas: echaba de menos algo. Quizá a su madre, quizá el idioma.

"tal vez me cansé de esta etapa"

Habló con su agente: quería giras en su país.
Su agente le miró extrañado: ¿qué podía haber alli que no lo tuviera aqui?
Su chica le miró extrañada: ¿a quién tienes alli que tira más que yo aqui?
Sus nuevos y brillantes amigos le miraron extrañados y divertidos: ¿cuando volverás?

Sólo una persona supo descifrar lo que le pasaba al músico. Le dijo: "tranquilo chico, esto nos pasa a todos cuando nos hacemos mayores. Me gustó haberte conocido"

El músico envolvió cuidadosamente el instrumento que le había encadenado por primera vez a algun territorio. Hizo el equipaje. Se marchaba con muchas más cosas de las que había traido consigo la primera vez.

Pensó: "la primera vez".

El taxi le esperaba ya, bajó, todo en el maletero excepto la funda rígida que viajaría con él en primera clase, nueva, flamante.

Ésta vez sí, pagando el impuesto de Aduana.


improvisaciones.

16 oct 2008

l´absente

Ella.

(ella) Dice frente al espejo:
- Ven ya, que tengo que acostarme.

Y así todas las noches.
.
.
.
.

14 oct 2008

¿qué hacen los niños que no juegan?



Pero ya sabía yo que tu cripticismo te iba a delatar...
y no ibas a enseñar nada de lo enseñable.
Sólo bruma.








"tengo un reloj de oro, y vale más que todos vosotrosjuntos. sí, porque pertenece a esa parte de mi razón de ser que jamás he pensado, aunque sea mil veces más poética que las goyescas y las heridas de guerra por amor"





· frenesí: correr y caerse ·

13 oct 2008

el coste de la oportunidad

Cayó. Parecía que no, pero cayó. Golpeó el suelo. Se quedó ahí, inmóvil. Quieto para siempre.
No pasó nada. Sólo que decidió quedarse ahí a esperar.
Tirado en la acera, al paso de la gente; gente que le esquivaba, gente que no sabía lo que pasaba, pero sabía que no era a ellos a quien ocurría.
Se quedó mucho tiempo tumbado en la calle, los brazos muertos, las piernas flexionadas. Se limitaba a mirar el cielo. Porque sí, el cielo se veía desde alli.
Claramente: un cielo azul, sin nubes blancas, y de vez en cuando cabezas curiosas pasaban cerca del cielo.
Él prescindía de la visión periférica, no la necesitaba.
Su gabardina oscura se extendía a su alrededor, su ropa de persona sería le protegía del aire.
(porque este hombre que mira al cielo aún se protege del resto de las manifestaciones naturales)
Se está limitando a mirar como no lo ha hecho nunca en su vida, todo porque ha caido.

Y se da cuenta de que el cielo simpre seguirá ahi, no necesita nada más.
Ya nunca necesitará nada más.

¿qué impulsa a una persona a dejar de existir como tenía planeado?
Nada. Ella misma.

y con esto qué digo: digo que para vivir necesitamos de esas cabezas que nos da nuestra visión periférica, necesitamos un impedimento, un mínimo obstáculo.

Para poder mirar al cielo basta con saber que algo nos perdemos, algo que queremos perdenos, algo que es una oportunidad de igual a igual, a nuestro alrededor.

Cayó y ya no necesitó levantarse.
Sólo miraba al cielo, con el gesto ensimismado, con los ojos bien abiertos.

Y al tiempo supo que podía ser feliz.