Un número determinado de movimientos del cuerpo conocidos, asimilados y controlados para cada persona durante su vida.
No tenemos una libertad física real en este sentido.
Caminar, sus variantes, saltar, sentarse, alzar los brazos, un determinado baile, cruzar las piernas o los brazos, inclinar la cabeza en una determinada posición.
Quizá si este límite numérico no existiera el ser humano se sentiría más desprotegido: podría realizar un movimiento nuevo en cualquier momento / no hablamos de descontrol/
Los más seguros serían felices, tendrían libertad absoluta, siempre.
Pero a la mayoría de las personas la libertad les asusta o les abruma.
No tendríamos movimientos, posturas o tics característicos.
Ante este hecho no hay una decisión unánime.
movimientos en teatro
idea de ducha,
plasmada en los Quesos