Hay una leve brisa... No es suficiente, nunca es suficiente para que tu-tu-tu
llegue hasta mí.
Podré dormir, no hay hastíos profundos ni llagas lacerantes.
Vete, no tienes que esperar a apagar mi luz.
Sin-sentido/ sin-collar/ sin aterciopelados adornos que clarifiquen tu existencia yo me veo vivir como nunca antes: desde mis ojos miopes,
con mi propia mirada suspicaz camuflada sobre sí misma.
¿Que qué digo?
Si no lo sabes, muérete-vete-huye-corre-sálvate
me da igual
ya no debería dolerme
ya no debería existir
que me da lo mismo, eso dicen los jóvenes ahora, que me da igual todo, que por no ser
no saben,
que no tenemos ni idea y que todo lo demás es mejor: tu-tu-tu-/yo-yo-yo
y así hasta formar el círculo que encierra
tu cintura y la mía y hace que me ames por compasión a la belleza
que jamás tendrán nuestros hijos
porque, joder, no hay brisa que te traiga hasta mí
¿y qué quieres que yo haga?
Yo no quiero hacer nada,
alíate tú con Dios.
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