29 sept 2011

Mi vida ha vuelto

Y mi libro de André Breton sostiene el impúdico calor de mi 
ordenador portátil, así van mis cosas, 
así que algo falla.



Yo quiero vivir ya.
No necesito esperar. A nada.
(como una niña enferma que mira la vida desde la ventana)
No debería necesitarte a ti. Que tus manos atrapasen las mias y me incitaras al movimiento.

Nada de eso.
Hubo una vez en que todo esto fue diferente: digo yo, hablo de mí. Yo fui otra, fui fiel y fuerte, y mi propia piel se sabía querida. Fui una de esas amazonas valientes, (de esas mismas que son pura leyenda).
Pero ahora no es ella quien dice: Yo espero, no hago otra cosa que tener miedo.


No debería necesitar esas palmadas fuertes que se dan a los hombres de negocios con dientes blancos. Palmadas que se dan con las manos que te ayudan a subir peldaños y escalar escaleras y bailar sobre los tejados y tocar las nubes y comerte la luna con miel.
No, nada de eso.
Yo quiero vivir ya, peor que el humo.

Quiero ser todo y tenerlo todo sin ver los juicios, quiero no necesitar y que justo en el momento en que sea un capricho el capricho aparezca. Delante de mis narices y yo decida no rechazarlo.
Así de simple.

Tanto que parece un cuento infantil.
Érase una vez un león que no tenía amigos.
Érase una vez un chico con un calambre en el gemelo.
Érase una vez Juan sin miedo.
Érase una vez yo.
Érase una vez...bah
Basta, no engañemos a nadie más.
Ya no tiene límitez mi estupidez humana y ya no quiero medirme con lo demás.

Yo quiero vivir ya, pero nadie me lo ha explicado.
-de aquí deducimos que hay que responder a los niños el porqué-



 texto feo pero improvisado
inconexiones

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