Como ver la alienación de los
coches que van hacia delante
(y no sentirse parte de ello)
Andaba. Hacia su casa. Y el olor, la humedad y el frío incipiente le recordaron el pasado: Francia.
Empezó a hablar en francés, a él, al primero -y nada singular-, a J.
Seguramente al llegar a casa se le habrá olvidado todo lo que le quería decir, todo lo que le dijo.
Pero fue bonito y fue mejor: no hubo nadie que lo interrumpiera.
Madrugada, 12-10-11
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