4 jul 2011

Tic


Tu reloj ha sido el que me ha despertado para esta última prueba; tu reloj, no tus besos o tu voz.

Simplemente tu reloj, el que marca unos segundos que duelen y le da lo mismo.

El sonido desesperante, metálico, sin corazón.
No pensé en ti al apagarlo, no pude, no tenía sentido: inundaste mi habitación en el mismo momento en que le di vida. Puta necesidad de dar cuerda.

Ha hecho que te piense todas las noches desde que existes, ha hecho que me despierte sabiendo que no eres tú el que está a mi lado, sino simplemente él.
Como algo olvidado, como un desecho se quedó conmigo.
No.
Se quedó como un hijo tras la muerte del padre. Acompañando día tras día. Imposible apartarlo, imposible rechazarlo, imposible aceptarlo así.

No es más que un reloj, ¿qué coño hago poetizando sobre él?

Alguien dijo sobre él:
"es bueno... y bonito.
Pero...¿funciona?"

No hay comentarios: