Desde mi ventana no se ve nada, se intuye la vibración de una música: repetitiva y tenue.
Normalmente, o en casi todas las situaciones, siempre hay muchas cosas que quiero. Ahora, por ahora, ahora mismo, puedo decir que lo tengo casi todo.
Sí, siempre existe el hilo que tira de la herida: la nostalgia, el asomo de los pasados inconclusos. "Qué pena" pienso siempre, y es porque me apena de verdad, muy de verdad, tan de verdad que a veces -la mayoría- empaña lo demás. Como la niebla, como desde mi ventana.
Ahora es diferente, no todo, no yo en todo; pero sí algo: sé lo que hay detrás del cristal y eso me da tranquilidad. Quiero decir que son varias cosas, por prudencia, por mí misma y mi propia superación; quiero decir que eres tú, fruto de una incansable educación romántica; diré que detrás del cristal estás, también, tú, y que gracias a eso yo soy serenidad bien entendida.
No pienso demasiado las cosas, es verdad: a veces por miedo. Volver a pensarlo todo mucho te aleja de la normalidad -bien entendida-, dejarse llevar no es la única solución pero dejarse de tirar y aflojar ayuda bastante.
Quiero decir,,, quiero decir,,, que este todo del que se va componiendo mi vida Hoy, ahora mismo, esta noche cerrada nublada fría tarde cansada y sola en la cama, me gusta, gracias a mí, gracias a ti y a las circunstancias. Me alegro de que sea así.
Feliz Navidad (podría seguir escribiendo, pero parte del trato consiste en dormir)
No hay comentarios:
Publicar un comentario